Cuando tomamos decisiones simples, rápidas y casi inconscientes como rodear una mesa por un lado o por el otro, pisar o no el freno en una situación de peligro, o encontrar la manera en que esa bola de béisbol que viene hacia nosotros no nos rompa la cabeza, nuestros cerebros están aplicando el mismo método estadístico que fue utilizado por Alan Turing para romper el código de la máquina Enigma en la Segunda Guerra Mundial.

Enigma-machine-courtesy-Walker-Library-of-the-History-of-Human-Imagination

Una máquina Enigma. Se pueden ver los rotores, las teclas y los conectores. Foto: Michael Shadlen y Walker Library of the History of Human Imagination.